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Cualidades de un Profesor de Yoga

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Profesor de Yoga Yanelis

CUALIDADES DE UN BUEN PROFESOR DE YOGA

La práctica de yoga debe tener orientación por parte de un buen maestro o profesor, quien fundamentalmente requiere de conocimientos e inspiración para llevar por el camino de vitalidad, expansión de posibilidades, crecimiento interior y descubrimiento de este nuevo mundo es el yoga. Más allá de la personalidad de cada orientador, existen características comunes para los verdaderos yoguis, entre las cuales se mencionan tener formación y experiencia enseñando, sin ser obligatoriamente muy flexible, fuerte o atlético, porque más que practicarse, el yoga se vive.
Está comprobado que la mejor manera de hacer una clase buena es compartiendo las experiencias vividas; esto hace a un profesor mucho más honesto y con la capacidad de establecer mayor empatía con los estudiantes. Por supuesto, que estudiando los esquemas de las clases y aprendiendo de los libros enriquece y establece una estructura,  pero la experiencia como estudiante de yoga y como profesor es muy valiosa para que las prácticas sean más enriquecedoras, mucho más seguras, provechosas y divertidas. No se puede transmitir lo que no se ha experimentado.
Un buen profesor de yoga, tiene una formación robusta, es decir, está vinculado a una escuela que puede dar referencias de su desempeño y tiene un certificado reconocido. Lo más parecido a esto es el Yoga Alliance, que aunque no es demasiado riguroso, tiene algunos estándares internacionales de calidad. Un profesor debe tener como mínimo una formación de 200 horas reconocida por el Yoga Alliance. Por supuesto que este es un parámetro occidental y que hay en muchas partes del mundo profesores que no tienen dichos certificados pero que tienen experiencia con grandes maestros y que han aprendido la tradición más auténtica. La formación incluye una profundización filosófica y una búsqueda personal, no sólo una preparación en un método.
Otra cualidad de un maestro de yoga es ser amoroso y entregado, lo que implica amar lo que está haciendo hacia sus estudiantes y hacia la tradición. En otras palabras, que le ponga el corazón a sus clases y que se pueda conectar con los alumnos, que dé lo mejor de sí para que éstos se beneficien de una práctica armoniosa y bella, así como que transmita con su actitud lo que es el yoga. Los profesores de yoga saben lo que sus estudiantes están experimentando, están siempre atentos y pueden sentir su esfuerzo. Aunque intentan llevarlos cada día un poco más allá, incitando a que relajen su mente y con ella su cuerpo, ayudando a profundizar en las posturas, intentando variaciones, superando miedos y límites mentales, siempre lo harán de una forma amorosa y confiada. La entrega quiere decir que una clase es una oportunidad para compartir un conocimiento universal y que el profesor no es más que un vehículo. Un buen profesor de yoga se desprende de su ego.
Además, expande energías positivas y contagia su visión y entusiasmo a otros. Es algo así como que el amor se extiende a la vida y celebran cada manifestación del absoluto, y cada paso de crecimiento, como algo maravilloso. Se señala que los profesores de yoga que más enseñan son los que se  sienten bien en su propia piel y hacen sentir lo mismo a otros. Incentivan el amor por la práctica, así como fluir con la vida, tener una muy buena energía, que haga sentir cómodos y felices a sus alumnos. En resumen, tienen una buena actitud con una vida consciente y con un pensamiento lindo.
Aunque no existe una imagen específica de un maestro de yoga por excelencia,  algunas cualidades que todos los grandes profesores tienen, son las siguientes:

  • Conectan con toda la clase: Puede dar una clase a 50 personas con la misma eficacia que a cinco o menos, ya que tienen la capacidad de hacer que todos se sientan conectados con él de alguna manera (incluso la persona que está en la esquina de atrás tratando de no llamar la atención).
  • Tienen habilidad con las palabras: La voz de un profesor de yoga es quizás su herramienta más poderosa. Ser capaz de dirigir con seguridad un grupo de personas dentro y fuera de las posturas utilizando sólo las palabras, puede ser un reto suficiente, pero hacerlo de una manera suave y clara que mantenga el flujo de la clase es la marca de un gran maestro.
  • Dejan su ego en la puerta: Entienden que el propósito de la clase no se trata de su propia práctica. Los profesores sin ego están dispuestos a compartir su sabiduría y el conocimiento de manera abierta y pueden reírse totalmente de sí mismos cuando cometen un error.
  • Aman (y respetan) el yoga: El yoga trabaja sobre la mente, el cuerpo y el espíritu. Su profundo amor y respeto por esta ciencia asombrosa puede ser una verdadera fuente de energía e inspiración para sus estudiantes.
  • Dejan que su auténtica personalidad brille: Si la auténtica personalidad de un profesor es ser cálido, compasivo y enseñar desde su corazón, conseguirá crear una clase realmente hermosa y constructiva.
  • Se preparan: La preparación, además de formación por estudio, también tiene en cuenta llegar temprano a clase, la puesta en escena y creación de un ambiente,  preocupación por los alumnos,  respeto y cariño, entre otros.

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