Home Atma Sri Adi Shankaracharya

Sri Adi Shankaracharya

0 5333
Sri Adi Shankaracharya

La encarnación del Dios Shiva de India

Adi Shánkara  (788-820 d.C.), fue uno de los más importantes pensadores de la India. Fue el primero que consolidó la doctrina Aduaita Vedanta, una de las escuelas vedanta de ese país). Se le consideró como una encarnación de Siva o Shiva, quien, en el marco del hinduismo,  es uno de los dioses de la Trimurti (‘tres-formas’, la Trinidad hinduista), en la que representa el papel de Dios Destructor, junto con Brahmá, Dios Creador y Visnú, Dios Preservador. Shánkara significa “la disolución de la dudas, mediante la fe en lo que soy”.

También, saber quién eres y qué eres, bajo el postulado de que éste es el único camino para la evolución personal y espiritual. No conseguirás nada intentando eliminar las sombras que hay en ti”. También se le conoce como ādi śaṅkara en AITS (alfabeto internacional de transliteración sánscrita), Aadi Shánkara (antigua pronunciación en idioma sánscrito), Aaːd̺i ɕaŋka’ra (la misma pronunciación escrita en alfabeto IPA), Aadi Shankará Achariá (antigua pronunciación en idioma sánscrito), Ádi Shánkar Achária (pronunciación moderna en otros idiomas de la India), Shánkar Acharia (ācārya significa ‘maestro’), Shankarachária (en pronunciación inglesa), Shankaracharya, Sankaracharya, Adi Shankara, Shánkar, Shankar, shánkar (pronunciación inglesa) y  (en idioma malaialam).

Shánkara es un filósofo Acharya, por eso también se le conoce como Shri Adi Shankaracharya, el más grande exponente de la Escuela Monística Vedántica de la India, quien rompió la anarquía sembrada antiguamente por la Escuela Dualística e implantó el árbol eterno de la Realización Directa del SerDesarrollo Espiritual como el sendero más profundo para lograr un Desarrollo Espiritual.

adi-shankara-and-disciples

Shri Adi Shankaracharya nació en Kaladi, India, en el seno de una familia de Brahamanes. Desde muy niño dejó su casa para convertirse en Sanyasin (renunciante), fue iniciado por el Maestro Espiritual Govindapada, discípulo de Gaudapada. Viajó por toda la India refutando las doctrinas no védicas y estableciendo el Monismo como la verdadera enseñanza védica. Dejó cuatro discípulos principales para continuar su gran misión espiritual.

Los padres de Shánkara provenían de familia devota a las enseñanzas védicas. El padre había sido entrenado desde niño como Brahmachari en casa de su Gurú; la madre provenía de una familia honorable. Sus vidas transcurrían entre todas las bendiciones, pero la felicidad no era completa porque la pareja no había tenido hijos. Los años pasaban y el hijo esperado ansiosamente no llegaba. Por esta razón, Shivagurú, el padre de Shánkara, estaba por esa razón muy desanimado. Su esposa, viendo su tristeza, le sugirió hacer oraciones y sacrificios al Señor Shiva. Él aceptó y enseguida viajaron a Vrishala, al templo donde según la tradición, el Dios Shiva se había manifestado.

Una vez en el templo, observaron las reglas de la purificación alimentándose sólo con frutas y raíces. Meditaban muchas horas concentrados en Shiva. Un día, Shiva apareció a Shivagurú en sueños y como respuesta a sus penitencias le ofreció que escogiera el don que quisiera, a lo que el padre de Shánkara le solicitó tener un hijo, lo cual fue concedido por su Dios, dándole a escoger entre dos opciones: Un hijo que fuera sabio y brillante pero que viviría pocos años, o un hijo que viviría por mucho tiempo pero sin ninguna virtud. Shivagurú prefirió la primera opción y le comunicó a su señora, con gran regocijo, el sueño que había tenido. Retornaron a su casa con la convicción de que un hijo virtuoso les nacería. La esposa quedó embarazada y las viejas preocupaciones quedaron disipadas, pues Shiva mismo estaba presente en la santa mujer.

El nacimiento de Shánkara fue un hecho, según refiere la tradición, “auspicioso y extraordinario”. Toda la Naturaleza vibró llena de admiración y obsequió sus más bellas expresiones en honor al nacimiento de Shánkara. Igualmente los sabios y astrólogos dijeron que “el niño sería un intelectual capaz de vencer a cualquier oponente en debate. Será el promotor de una nueva filosofía y será reconocido como un Maestro de todo conocimiento. Su reputación durará hasta que el mundo exista.”

El niño se llamó Shánkara, que quiere decir “dador de felicidad a todo el que a él acuda: Shan – felicidad kara – donador o dador del ser como la forma más profunda de autorealización. Estableció centros de filosofía advaita en diferentes puntos de la india. Dejó su cuerpo físico a la edad de 32 años, luego de haber cumplido la gran misión a la que fue enviado. Es considerado por muchos Maestros inmortales como “el más profundo, el más brillante y el más grande de los Maestros conocidos por la Filosofía Vedantina”.

Shánkara fue además el fundador y sabio constructor del más bello sistema Yoga conocido, o sea, “del Supremo Sendero de la Sabiduría o conocimiento directo del Ser”. Demostró que la dualidad es ilusoria, cuando se transciende el plano consciente y se entra en un estado cósmico altamente superior, donde no hay ninguna diferenciación entre el objeto consciente conocido, la naturaleza del conocimiento y la esencia del conocedor; esta percepción trascendental es lograda y sutilmente percibida en el más profundo estado de Samadhi.

Se dice que tan grande era la sabiduría interna de Shri Shankaracharya, que al pasar por el bosque en la oscuridad, su aura iluminada hacía que todo resplandeciera con luz tan intensa que parecía de día. “Mi sagrado refugio no es ni mi madre, ni mi padre, ni ningún otro pariente. Mi sagrado refugio son los pies de loto de mi Maestro Espiritual sobre mi cabeza, afirmaba “Shri Adi Shánkara.

Las dos épocas de Shánkara Se plantean dos hipótesis respecto a las épocas vividas por Shánkara: La de los años 788-820 d.C y 509-477 a. C.. En el primer caso, se corresponde con la opinión de los estudiosos, ubicando el nacimiento de Shánkara a fines del siglo VIII.

Estas fechas se basan en los datos del templo de Śringeri Śāradā Pītham, que es el único matha (monasterio) que ha mantenido un registro relativamente intacto de sus acharias (maestros). Según este registro, Shánkara nació en el año 14 del gobierno del rey Vikramaditya. Los historiadores actuales suponen que se refiere a Vikramaditya II (733-746), de la dinastía Chalukya(de Badami). En la antigüedad (cuando se trataba de ubicar a Shánkara en la antigüedad remota) se creía que se refería a Chandragupta II (siglo IV). Esta fecha es aceptada por Swami Tapasyananda (aunque con dudas) y por el historiador Keay. Esta fecha es coherente con el hecho de que Shánkara cita al lógico budista Dharmakirti, quien es mencionado por Huen Tsang (siglo VII). Además, se cree que el santo Kumarila Bhatta —casi contemporáneo de Shánkara— vivió en el siglo VIII.

La segunda hipótesis, ubica a Shánkara en los años 509-477 a. C. Esta fecha, casi un milenio más antigua, se basa en el registro de los monjes del mathas de Dwaraka y en Puri y en el quinto Pītham (un texto no canónico) en Kanchi. La mayoría de los historiadores creen que debido a las invasiones y a otras discontinuidades, los registros de los mathas de Dwarka y de Puri no son tan confiables como los de Sringeri.

El gurú o maestro espiritual de Shánkara fue Sanátani (practicante del sanátan-dharma, la ‘religión eterna’, el hinduismo) llamado Govindapada, quien era discípulo de Gaudapada, autor de los kárika del Mandukia-upanishad, obra escrita en el siglo IV d.C. por Īśvara Kṛṣṇa ). Las enseñanzas recibidas partieron de tres tesis:

El Absoluto (Brahman) es la realidad, el mundo es fenómeno-ilusión y el alma encarnada (yivá) no es diferente del Absoluto (es sólo Shánkara afirma que la única doctrina de los Upanishad es la de la unidad. Sin embargo, puesto que no puede haber unidad separada de la diversidad, él no denomina “monismo” a su doctrina, sino solamente no dualidad (a: ‘no’; y dvaita: ‘dualidad’). En ese sentido, es erróneo decir, como ocurre en una pléyade de indólogos y orientalistas occidentales (como Fernando Tola, Carmen Dragonetti, Jean Roger Riviere, y otros) que Shánkara predica la unidad desnuda. Si así fuera, su Absoluto sería la “pura nada”. Pero en cambio —como dice el maestro advaita Vachaspati (900-980 d. C.)—, Shánkara sólo niega lo múltiple, pero tampoco afirma a ultranza una sola realidad. Para actualizar esta opinión de la tradición, es decir que el advaita no es un monismo panteísta, sino un no dualismo, basta leer las obras completas de maestros advaitas contemporáneos como Ramana Maharshi y Nisargadatta.

En habla española, destacados profesores de la Universidad Complutense de Madrid, entre los que se mencionan Ernesto Ballesteros, Roberto Pla, Consuelo Martín, Mónica Cavallé, y otros), han investigado el advaita de manera profunda y rigurosa. También, el filósofo y teólogo Raimon Panikkar, basa buena parte de sus escritos en la tradición advaita, que describe como «ni monismo ni dualismo».

La tradición advaita se puede describir en términos de dos aspectos: la tradición filosófica de comentarios y subcomentarios a las obras vedánticas, y la tradición religiosa de la renuncia (saniasa), donde se destacan varias obras de Shánkara. Los dos aspectos están muy íntimamente relacionados. La tradición saniasa sigue viva hasta hoy. Shánkara creó la sampradaia (sucesión de maestros) dasanami y estableció cuatro mathas (monasterios) en Sringeri (en Karnataka), Puri (en Orissa), Duaraka (en Guyarat) y Yiotir Matha (en Uttar Pradesh). Los sucesivos jefes de estos mathas y de otros monasterios advaita de India, también se hicieron llamar shankaracharias. Los maestros más reconocidos en Occidente (que se hacían llamar yivan muktas o ‘liberados en vida’) fueron Vivekananda, Yogananda, Shivananda y Chinmaiananda.

Shankaracharia tuvo numerosos seguidores, discípulos y devotos pero cuatro obtuvieron mayor popularidad. Se llamaban Padmapada, Vartikakara, Hastamalaka y Totaka. Son reconocidos también por los cuatro Matha establecidos en los cuatro rincones de India que adquirieron sus nombres y donde en la actualidad se continúan transmitiendo sus enseñanzas hinduistas.

El primero de los cuatro discípulos de Shánkara fue Padmapadacharya. Lo conoció en Kashi y fue aceptado gracias a su oración sincera, estaba tan agradecido con su maestro cuando lo recibió como discípulo, que atravesó un lago corriendo hacia él y se dice que donde sus pies tocaron el agua nació una flor de loto de donde nace su nombre, que precisamente significa ‘aquel de los pies de loto’. Cuando se dice «ser como Padmapada» quiere decir ser delicado, caminar delicado, liviano y con alegría.

El segundo discípulo de Shánkara fue Vartikakara, un intelectual muy reconocido y sobresaliente que vivía en un pequeño pueblo llamado Mahishmati (actualmente Maheshwar). Entraron ambos en un gran debate de varios días y finalmente Shánkara ganó y Vartikakara se convirtió en su discípulo, también conocido como ‘Sureshwaracharya’.  El siguiente discípulo fue Hastamalaka, un niño definido por sus padres como “muy tonto e indulgente” porque no hablaba, hasta

Shánkara le preguntó: «¿Quién eres, mi niño?», y él respondió: «Soy la eterna conciencia, que todo lo permea, sin forma ni materia». Ante la respuesta, el maestro le pidió a sus padres que le permitieran al niño ser su discípulo, y así fue. Su nombre quiere decir ‘guinda-mano’ (o sea, ‘aquel que hace cualquier cosa fácilmente, tan fácil como sostener una guinda en la mano’). La frase «ser como Hastamalaka» significa ser tan eficiente que todo trabajo le resulta fácil y simple.

El Cuarto discípulo de  Shánkara fue Totakacharya, considerado el más inocente de los cuatro. No parecía entender el conocimiento o la espiritualidad, pero estaba plenamente enamorado de su gurú y quería hacer todo lo que pudiera por él.

Estaba inmerso en devoción, aunque era muy torpe e interrumpía los profundos discursos de Shankaracharia. Un día, Shánkara no quería empezar su charla sin la presencia de Totaka, quien estaba lavando la ropa y preparando comida. Los demás discípulos no entendían por qué, ya que de cualquier manera Totaka no comprendería las palabras de Shánkara. De pronto escucharon a Totaka viniendo y cantando unos slokas jamás antes oídos, muy profundo y hermoso. Todos los presentes quedaron maravillados. Shankaracharia demostró con su discípulo que el conocimiento emerge no solo de la inteligencia o intelectualidad, sino también de la profunda devoción al gurú.

Se dice en las Sagradas Escrituras Vedánticas, que cuando la verdadera religión declina, el Ser Supremo en su Misericordia Divina encarna de nuevo para guiar a la Humanidad por el Recto Sendero. En los tiempos de Shánkara, las enseñanzas de los Vedas estaban fuertemente tergiversadas por malas interpretaciones, así que su misión fue limpiar de toda oscuridad y duda los postulados védicos. Por eso, su Maestro, Govindapada, lo envió a Varanasi (actual Benares)  para comenzar su misión allí. Esta ciudad es llamada la ciudad de Shiva.

El trabajo principal de Shánkara era enfrentar los argumentos falsos de algunos filósofos que habían desvirtuado la esencia de la verdad védica. También era su misión producir comentarios sobre los Vedantasutras, que no eran bien entendidos aún, y sobre otros libros sagrados. Este guía espiritual fue el primer comentador del Bhagavat-Guita y todas estas obras son de suma importancia para el ser humano que quiere alcanzar la iluminación y la auto realización. En cierta ocasión, Shiva se le manifestó a Shankara en una de las calles de Benares y le encomendó hacer un nuevo comentario de los Brahmasutras para refutar las falsas teorías filosóficas basadas en deducciones intelectuales. El enviado de Shiva predicó la doctrina de Brahmavydia (sabiduría de Brahman o de la pureza)  que concede la salvación a través de la eliminación de toda dualidad.

Las enseñanzas de Shánkara hab llegado al cine en nuestros tiempos. En 1983, bajo la dirección de GV Iyer se estrenó la película Adi Shankaracharya, primer film rodado enteramente en idioma sánscrito, la cual recibió el Premio Nacional de Cine Indio a la Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Fotografía y Mejor Audio.

El Gran Swāmī

En el contexto de las corrientes religiosas de India, el vocablo sánscrito Swāmī  significa literalmente ‘amo de sí mismo’, pero también significa ‘señor’ o ‘dueño’. Se utiliza como signo de respeto cuando una persona se dirige a un gurú (maestro espiritual) y se aplica a los maestros espirituales de diferentes tradiciones y filosofías, escuelas u órdenes de diferentes religiones, en especial dentro del hinduismo. En la India también lo utilizan las esposas para dirigirse a su esposo (en el sentido de ‘amo’).

Por lo general, es un título honorario que se les otorga a los maestros de cualquier doctrina (darshana), que cultivan el vedānta, el yoga y otros,  o bien a maestros espirituales que no son religiosos. Existen por este motivo diferentes tipos de suamis o mejor dicho diferentes tipos de personas que tienen el título de suami y por supuesto que pertenecen a las más variadas escuelas de filosofía y religiones. El hinduismo está compuesto por varias religiones que son tan diversas como contrarias en sus doctrinas. Dentro del hinduismo hay religiones politeístas, monoteístas, panteístas, y ateas, entre otras (en sentido limitado, es decir, que algunas pueden reconocer la existencia de realidades sobrenaturales).

Un suami no es necesariamente un monje, ni un maestro de yoga, ni un sacerdote. Ni siquiera tiene que ser religioso. En la India al sacerdote hinduista o al ministro de un culto hinduista no se le llama suami sino bráhmana. Este error nace a partir de que en la India el budismo cuando era la religión oficial había florecido con la creación de órdenes monásticas de bikhus (bikshu, o ‘monjes’) que se caracterizaban por ir vestidos de naranja u ocre.

Un sacerdote, por el contrario, está definido por su supuesta comunicación con el mundo de lo divino, y puede tener pareja o no según su religión. Si bien el budismo es una filosofía de vida más que una religión —pues no cree en la existencia de Dios ni en un Dios creador del Universo que a su vez fuera su regente— por lo general se lo concibe como una religión.

Shankará integró los conceptos del vedismo, brahmanismo, budismo y shivaísmo para establecer las bases de su reforma del hinduismo. Para esto copió exactamente el modelo budista de monacato para fundar, en el año 770, diez órdenes de monjes de la religión shivaíta, a la que pertenecía, creando para las mismas sus respectivas reglas. Esas órdenes (maths), estaban integradas por dasnamis saniasi (esta última palabra significa ‘completo renunciante’). A estas órdenes las llamó Arana, Ashrama, Bharati, Giri, Parvati, Puri, Sagara, Sarasuati, Tirtha y Vanam.

Los monjes dasnamis de Shánkara dentro del shivaísmo pertenecían a la escuela advaíta (monista) del vedanta. En la actualidad, muchos de los antiguos monjes dasnamis de Shánkara han dado paso a lo que podríamos llamar un “protestantismo” dasnamis, ya que han dejado el monacato y permanecen casados, esto ocurre en especial en los casos de los dasnamis Sarasuati, Giri y Puri. Estos tenían en la antigüedad cuatro Shankarácharyas o pontífices shivaístas que luego pasaron a ser cinco y posteriormente quince.

Estos pontífices rigen a los monjes shivaítas dasnamis de cada una de las órdenes monásticas dasnami dentro del shivaísmo de origen dravida o del sur del India, que por lo general reciben el título honorario de Swumi. Estos monjes enseñan el yoga vedanta, a diferencia del shivaísmo de Cachemira.

Shánkara nunca creó una orden llamada de Swamis, así como sus principales sucesores no usaron en general el nombre de swami que se aplicó posteriormente como signo de respeto, como sucedió en el jainismo. Paralelamente en el norte de India, en los Himalayas, existe una tradición monista (similar al vedanta aduaita), el mencionado shivaísmo cachemiro, que tiene varios maestros espirituales que son llamados swamis pero al enseñar el trika yoga o yoga tántrico, que utiliza el sexo como vía a la iluminación, son siempre casados.

El shivaísmo de Cachemira se basa en los Shiva-sutras (‘aforismos de Shivá’) y en otros textos llamados Agamas o Tantras. Su visión es bastante alejada a la idea de favorecer la creación de monasterios o de órdenes de monjes. Más bien se hace hincapié en que un maestro espiritual debe tener siempre una consorte. Esto ha llevado tal vez a que la mayoría de las personas que ostentan el título de “swami” sean en la actualidad casadas. Más antiguos que los shivaítas dasnamis y sus primos los cachemires son los jainistas. Seguidores de Mahavira, contemporáneo de Buda y Lao Tse. Sus maestros reciben el título de “Swami” y, en la escuela de los shuetambaras (‘ropa blanca’), se visten de blanco. Posteriormente, dentro de la religión visnuista (la de los devotos del dios Visnú), se conformaron, siguiendo el ejemplo shivaíta de Shánkara, las órdenes de goswamis (monjes vishnuitas y/o krishnaitas).

Existen actualmente los swamis de religión hinduista que por supuesto no son dasnamis shivaítas ni están regidos por los Shankarácharyas. Los monjes y sacerdotes vaishnavas de la orden de Madhua-Acharia o de Ramanuya-Acharia son regidos por suamis de esa orden, que son considerados como pontífices hinduistas visnuista.

Existen además los suddha-suamis (visnuistas naraianistas) una fraternidad y orden creada por Swami Subramanya, fundador del Suddha Dharma Mandalam, que fue continuada por su sucesor Swami Sevananda (suddha) en Estados Unidos, quien luego creo además de la orden suddha, la orden de los sarva swamis una orden filosófica, y quienes no están emparentados directamente con los seguidores de Shánkara, Ramanuya, Madhua, los jainistas o los shivaístas cachemiros. En ambos casos estos maestros espirituales siempre estaban casados, pudiéndose incluso divorciar, como ocurrió con varios de ellos y recibiendo siempre en cada caso el título honorario de swami.

SIMILAR ARTICLES